Nada de besos y abrazos para los niños

Se ha armado un fuerte debate (viral), quizás uno de los más importantes del año, y parece ser que el tema de la Navidad ha avivado el mismo… apunta contra la cultura, la sociedad y su relación con los niños.

Besos y abrazos a los niños - Facebook

Sé que mucho de nuestros lectores no son padres ahora, pero me gustaría que leas este artículo quizás desde el punto de vista de niño/a que alguna vez fuiste.
Por ejemplo, cuando eras más pequeño… si ibas a un centro comercial donde estaba «Papa Noel», ¿tenías que subirte en su falda? ¿Por qué?


El mundo está cambiando, y muy rápido. Educar a nuestros hijos de la forma en la que nos educaron a nosotros es, en algunos casos, imposible, ya que no existen los mismos parámetros ni formas de vida que existían antes.
El tema viral del que hablamos ahora se expande fuertemente a través de Facebook y otras redes sociales y está generando muchísima controversia, pues va como dije antes, contra cultura y sociedad, generaciones anteriores donde los padres nos educaron de otra forma en cuanto a los saludos a familiares, y/o conocidos.

Pongámonos en la piel de un niño de cinco años. Llega la comida de Navidad y, después de llegar a una casa llena de familiares, a muchos de los cuales no vemos a menudo, empezamos a oír de boca de nuestros padres: «Dale un beso a la tía», «Y un abrazo a la abuela», «¿Pero no le das un besito al primo?».
Eso es lo que han hecho desde CAPS Hauraki, una asociación de Nueva Zelanda que lucha por la prevención del abuso infantil a través del apoyo a las familias, y compartió una campaña en su perfil de Facebook con la imagen de una niña junto a este mensaje: «Tengo cinco años. Mi cuerpo es mi cuerpo. No me obligues a besar o abrazar. Estoy aprendiendo sobre el consentimiento y tu apoyo en esto me ayudará a mantener la seguridad el resto de mi vida.»
CAPS Hauraki publicaban además hace unos días otro mensaje en el que un tierno Papá Noel advertía:

«No forcéis a los niños a sentarse en mi regazo«.

Desde la organización advierten de que, según los expertos, cuando se fuerza a los niños a someterse a un afecto no deseado para no ofender a un pariente o herir los sentimientos de un amigo, les estamos lanzando el mensaje de que sus cuerpos no les pertenecen realmente, y que tienen que dejar a un lado sus propios sentimientos.

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